Lo mejor que hice yo fue hablarlo. Dile a tu pareja exáctamente lo que te pasa: 'Me gustas mucho, pero a veces me pongo nervioso y mi cuerpo no responde. No es por ti'. Quitar el secreto y la necesidad de 'ocultar el fallo' libera una presión brutal. Si tu pareja te quiere y entiende, será tu mejor aliada para relajarte. Si se enfada, no es la persona indicada.
NUNCA uses el alcohol como muleta. Es un arma de doble filo: te desinhibe, sí, pero es depresor del sistema nervioso y empeora la calidad de la erección y te hace perder sensibilidad. Lo que necesitas es romper el foco de atención. Prueba la Terapia Cognitivo-Conductual o 'Sensate Focus'. Consiste en tener encuentros sexuales donde el objetivo NO sea la penetración, solo tocarse y sentir. Eso quita la presión de rendimiento.