Hay un componente genético claro en la calidad del tejido conectivo (colágeno y elastina). Si tus paredes venosas son débiles, lo son en todo el cuerpo. No te culpes, no eliges tus genes. Lo bueno es que si tienes un hijo, sabrás qué vigilar. Podrás enseñarle hábitos preventivos desde joven (deporte, no fumar, dieta antioxidante) para retrasar o minimizar la aparición. El conocimiento es poder.
Sí hay predisposición hereditaria a tener venas más débiles (varices, varicocele, fugas venosas), pero no significa que tus hijos estén condenados a tenerlo: heredan riesgo, no la enfermedad. Lo mejor que puedes hacer es fomentar desde pequeños buenos hábitos (peso saludable, ejercicio regular, no fumar, buena alimentación, evitar mucho tiempo sentado) y, si en algún momento presentan síntomas, llevarlos pronto al especialista para detectar cualquier problema a tiempo.